Educación
La FP a distancia tendrá que dar al menos un 15% de sus clases en persona
El decreto de calidad de los centros privados de FP fija presencialidad en la modalidad virtual, un tope de 50 alumnos por profesor y prácticas garantizadas.
Los ciclos de Formación Profesional que se imparten íntegramente por internet tienen los días contados en su formato actual. El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes presentó este lunes en Madrid el proyecto de real decreto que regula la garantía de calidad en los centros privados del sistema de FP, una norma que obligará a toda la oferta virtual a reservar un porcentaje de horas lectivas presenciales, fijará por primera vez un tope de alumnos por docente y exigirá a los centros acreditar plazas de prácticas antes de matricular.
El texto ha superado ya el trámite de consulta pública y por ahora sigue siendo un proyecto. Su aprobación definitiva no pasará por las Cortes: basta el visto bueno del Consejo de Ministros, y el departamento calcula cerrarla antes de que acabe el año. El anuncio se hizo en rueda de prensa previa a la Conferencia Sectorial de FP para trabajadores.
Entre un 15% y un 39% de horas presenciales en la modalidad virtual
La exigencia central es una horquilla. Los ciclos que se oferten a distancia deberán impartir entre un 15% y un 39% de su carga lectiva de forma presencial, al margen de la formación que el alumnado realice en empresas. Para la modalidad semipresencial el porcentaje sube a una banda que va del 40% al 60%. Hoy hay centros virtuales que no requieren ninguna asistencia física más allá de la necesaria para los exámenes finales.
Los títulos que habilitan para ejercer una profesión regulada quedarán en la franja alta de la horquilla, con el porcentaje concretado título a título mediante órdenes ministeriales. El criterio que ordena el reparto es dónde está el taller: las horas que exigen laboratorio, clínica, aula técnica o campo de cultivo son las que la norma quiere devolver al aula física.
El tope baja a 50 alumnos por profesor con un calendario hasta 2030
La segunda pieza es la ratio, inexistente hasta ahora en la enseñanza virtual. El decreto fija un máximo de alumnos por profesor, formador o persona experta y lo implanta de forma escalonada para dar margen de adaptación a los centros: el tope arrancará en 80 estudiantes por docente en el curso 2028-2029 y descenderá hasta 50 al inicio del curso 2030-2031, que es la cifra objetivo. Las comunidades autónomas podrán establecer límites todavía más bajos.
Los centros deberán acreditar las plazas de prácticas antes de ofertar el ciclo
El tercer bloque ataca un problema concreto: los centros que dejan en manos del propio alumnado la búsqueda de empresa para el módulo obligatorio de prácticas, con estudiantes que se quedan varados y nunca llegan a titularse pese a haber abonado hasta 9.000 euros por el ciclo. La norma exigirá presentar compromisos o preacuerdos con empresas suficientes para cubrir a la totalidad de los matriculados. A ello se suman una oferta mínima de titulaciones presenciales, instalaciones con al menos un espacio equipado para simular entornos profesionales y una acreditación del cumplimiento cada cuatro años, bajo amenaza de revocar la autorización. Si esta llega a retirarse, las administraciones educativas deberán responsabilizarse de que la formación continúe, de trasladar los expedientes académicos y de reubicar a quienes estén matriculados.
La matrícula privada no concertada se ha multiplicado casi por seis en una década
La norma llega en el curso del récord. La FP roza los 1,24 millones de matriculados, con un avance interanual del 3,1%, pero ese crecimiento no se reparte por igual: el alumnado de centros privados no concertados ha pasado de 39.941 a 226.661 estudiantes desde el curso 2013-2014, un aumento del 467%. Dentro de ese salto, la modalidad virtual es la que más tira. La matrícula a distancia ha crecido cerca de un 20% desde el curso 2017-2018, con un avance del 35% en la privada no concertada frente al 10% de la oferta pública, según un análisis de la federación de enseñanza de Comisiones Obreras que atribuye el desequilibrio al déficit de plazas públicas en esa modalidad. Los ciclos virtuales tienen la misma validez académica y la misma duración que los presenciales, 2.000 horas en grado medio y superior.