Economía

El FMI eleva al 2,5% el PIB de España en 2026 pero prevé una inflación del 3,7%

El FMI mejora al 2,5% el PIB español de 2026 y mantiene el 1,8% para 2027, pero eleva la inflación prevista al 3,7% y deja el paro en el 9,8%.

Jordi Faz ·
El FMI eleva al 2,5% el PIB de España en 2026 pero prevé una inflación del 3,7%

El Fondo Monetario Internacional calcula ahora que el PIB español avanzará un 2,5% en 2026, cuatro décimas por encima de su estimación de julio. La nueva estimación forma parte de su informe Perspectivas de la economía mundial, presentado el martes en Bangkok durante las reuniones anuales del organismo, y supone una leve desaceleración frente al 2,6% registrado en 2025. Aun así, el ritmo español más que duplica el 1,1% que el Fondo atribuye a la zona euro este año. Para 2027 deja intacta su previsión del 1,8%, frente al 1,2% del conjunto del área.

Con la revisión, el pronóstico del FMI se queda a una décima del 2,6% que esperan para este ejercicio el Gobierno y el Banco de España. El Ministerio de Economía atribuye la mejora al dinamismo de la actividad y a que la guerra ha pesado menos de lo previsto.

España crecerá más que Alemania, Francia, Italia y Estados Unidos en 2026

Según la tabla de proyecciones del organismo, ninguna de las grandes economías del euro se acerca al ritmo español. Alemania avanzaría un 1,3% este año y un 1,1% el siguiente, tras una mejora de seis décimas en su estimación para 2026. Francia se quedaría en el 0,4% y el 0,7%, con un recorte de dos décimas en ambos ejercicios, e Italia en el 0,8% y el 0,6%. Estados Unidos crecería un 2,3% en los dos ejercicios, dos décimas menos que España este año.

La previsión para la zona euro sube dos décimas respecto a julio. En el plano global, el Fondo calcula que el producto mundial aumentará un 3,1% en 2026, lo que supone una décima más que hace tres meses, y un 3,4% en 2027, mientras que el bloque de economías avanzadas crecería un 2,1% este año.

La inflación media española subirá al 3,7%, seis décimas por encima del euro

El reverso del cuadro está en los precios. El organismo eleva siete décimas, hasta el 3,7%, la inflación media que espera para España en 2026 respecto a su informe de primavera, y anticipa una moderación hasta el 2,7% en 2027. Para la zona euro la sitúa en el 3,1% este año y en el 2,8% el siguiente, de modo que España quedaría seis décimas por encima del área en 2026 y una por debajo en 2027. A escala global, la inflación general escalaría al 4,7% este año antes de bajar al 4,1%.

Tampoco el empleo mejora en el horizonte de previsión. El Fondo mantiene la tasa de paro española en el 9,8% para 2026 y para 2027, por debajo del 10,5% del año pasado pero lejos del 6,3% que estima para la zona euro en ambos ejercicios.

La inversión en inteligencia artificial sostiene la actividad global

El informe atribuye la resistencia de la economía global, pese al conflicto en Oriente Medio, a tres factores: el margen de maniobra con el que contaban las políticas públicas, la capacidad de adaptación de las empresas y el fuerte volumen de inversión en inteligencia artificial. Advierte, sin embargo, de que esa resistencia es cada vez más desigual y más cara, y de que los países importadores de energía que quedan fuera de la cadena de valor tecnológica son los que afrontan el panorama más difícil.

El balance de riesgos se inclina a la baja. Entre las amenazas, el organismo cita un agravamiento de los conflictos, un cambio en las expectativas sobre la inteligencia artificial, nuevas tensiones comerciales y la fragilidad de las cuentas públicas; como factores al alza, una inversión tecnológica aún mayor, con sus ganancias de productividad, o una distensión geopolítica y comercial duradera. Su informe de estabilidad financiera, presentado a continuación, añadió el riesgo de una corrección brusca en los activos ligados a la inteligencia artificial, el coste de la deuda soberana y los ciberataques.

El FMI prefiere ayudas temporales y focalizadas a contener los precios

Uno de los capítulos analíticos del informe estudia cómo deben responder los gobiernos cuando se disparan los precios de la energía y los alimentos. Su conclusión es que las transferencias temporales dirigidas a los hogares vulnerables protegen de forma más eficaz y barata que las medidas que frenan los precios, cuyo coste fiscal es de 3 a 22 veces superior y pierden eficacia cuando el margen presupuestario es escaso o muchos países las aplican a la vez. El organismo pide además reforzar los ingresos públicos para que los marcos fiscales puedan absorber nuevas perturbaciones.